sábado, 16 de abril de 2016

narrativa circunstancial: DEUTSCHE BANK







PARTE 1

“Deutsche Bank es mi banco, y cada vez el de más europeos” gracias al desembarco de Merkel en todas nuestras vidas mediante su nueva invasión de los barbaros. Se preguntará muchos de ustedes que hace un tío como yo en un banco del nuevo imperio romano  europeo como este, y es sencillo de explicar: estoy aquí porque por lo menos no veo a sus dueños salir por la tv y decir la cantidad de tonterías que dicen los amos de los bancos españoles.
Yo jamás he tenido contacto con este tipo de entidades financieras la verdad. Pase de la cueva de Ali Babá conocida como Bankia a este sitio porque pensé: “que vayan a robar a su puta casa” aunque soy consciente que aquí también lo hacen pero por lo menos no me entero y ojos que no ven corazón que no siente.
Mi primera impresión al llegar a la oficina de esta entidad bancaria fue positiva porque uno se encuentra primero sin una cola interminable y segundo un personal elegido para la ocasión, es decir, todos con un estilo en común a lo que luego me referiré más a delante. En el diseño puesto en escena por los creativos de estas cosas domina el “blanco pureza” (lo de pureza lo he puesto yo porque que creo que significa eso) en el que discretamente aparece el azul de la marca por varios lugares del espacio. Aquí todo tiene un sentido en la utilización de los elementos que compone toda la “composición” artística desde un bolígrafo, hasta los sillones de espera si alguna vez alguien tiene que esperar algo.

PARTE 2

Bueno me dirigí a uno de los trabajadores también de blanco inmaculado (es curioso la armonía de todo en estas oficinas porque ellos iban con camisa blanca, pantalones oscuros sin corbata, y ellas también con camisa blanca y falda o pantalón también oscura. Esto no sé si se debe a la casualidad o es que hay una directiva empresarial para que así sea rompiendo con ello la creatividad de los trabajadores o como la mala intención de evitar en lo posible el apareamiento de sus empleados creando una nueva raza enfermiza de “seres humanos de sucursal bancaria”, hay que salir y cruzarse, pensarán lo que piensan estas cosas. A parte de todo ello he de decir que todos los empleados y empleadas son muy parecidos; ellos cachas, no muy altos, es decir menudos para moverse con agilidad por las mesas de trabajo y con camisa blanca muy ajustada donde se resaltan grandes pectorales aderezados con unos bíceps a modo de mandarina owari que si uno ellos tiene moto le pueden servir de intermitentes a la hora de cambia de dirección solos con moverlos. Esto tiene su sentido porque me imagino yo a una mujer que vaya a confiar su dinero a esa entidad, aunque son más listas que nosotros los cabestros,  al ver semejante adonis le hará pensar que su dinero efectivamente estará en buenas manos de gimnasta que tiene el pollo este. Ellas son otra cosa distinta desde mi punto de vista de un  macho observador que soy. Ellas son más altas que ellos, muy estilizadas de largas piernas, morenas y con unos ojos azules que nos hacen soñar con viajes infinitos en velero por el océano Pacífico. Tengo que decirles que son muy guapas, diría más, son como mises, que digo como mises, son musas que a cualquier hombre con un riego cerebral normal le provocaría escribir odas, piezas de arpa o en su defecto, poesía enclavada en el mismo espacio temporal que los románticos. Antes que se me olvide, el director de la sucursal es el más feo de ellos porque lo tienen encerrado y no sale para nada)

PARTE 3

-Hola- me dijo el trabajador de forma educada y un poco servil.
- Hola, le dije yo de forma educada pero con mis uñas retractiles estiradas por la agresión que me supone lo de ir a un banco aunque esto sea mejor que hacerse una vasectomía.
-¿Que desea?
-Pues que voy a desear información para meter mis capitales a buen recaudo.
-¿Y que tenía pensado?
-Pues mire cuarto y mitad de pollo y póngame un poco de oreja para hacerla a la plancha. ¿Qué voy a desear de un banco? meter mi dinero- le dije con un tono un poco descortés. –Perdona ¿me podría atender una de tus compañeras?- Dije yo a ver si un bellezón de estos se sentaba allí conmigo y me quitaba tanta hostilidad a la cuestión bancaria.
-No ellas están para otra cosa.
-Ya, la quieres toda para ti ansioso, pensé yo.
-¿Qué productos tenéis?
-Pues mire la por un lado la cuenta nómina en el que las tarjetas son de regalo y por otros unos productos con un riesgo conservador donde la rentabilidad es suficiente.
-¿Conservador?- le dije. –No tenemos bastante con el PP que encima tú me quieres meter un producto para financiar al PP. 
-Se equivoca señor, es conservador por el riesgo a perder el capital invertido.
-Ah, perdona, pensaba que esto tenía truco. Pues sinceramente yo que con me guardéis el dinero, no me pidáis y no me lo robéis tengo bastante. Soy muy austero y no necesito más ya que soy de las personas que si tengo dinero es por mi esfuerzo en el trabajo y no por pura especulación.- Le solté el discurso marxista que ya tenía preparado de antemano desde mi casa porque sabía perfectamente que esto se iba a dar.
-Perfecto, entonces cuenta nómina y con esto usted, como veo, está satisfecho.
-Sí, pero quiero meter el sobrante en otro sitio similar a este, pero para no moverlo o moverlo solo en caso de necesidad.
-Bien pues una cuenta de altas rentabilidades de riesgo poco conservador.
-Espere, espere, espere. ¿Otra vez me va a dar la chapa con los conservadores?
-Bien no se la daré y su dinero irá a una cuenta corriente normal.
-Eso.
-Para terminar la última pregunta ¿Usted se masturba?

No me creo que la historia se repita tal cual que en la mili. (Esto es una pequeña broma mía para arrancarles una sonrisa, ese es el único valor literario de esta cuestión).

PARTE 4


Una vez dentro me fijé que nada más entrar a la izquierda había un letrero que pone EPI´s  que en el argot de la salud laboral significa EQUIPO DE PROTECCIÓN INDIVIDUAL, y debajo con letra más menuda “úsese en caso de ser atendido por un trabajador”. Allí colgados había unos cascos color azul corporativo y varias pantallas de protección facial no entendiendo muy bien para que hacían falta semejantes cacharros. Después de fijarme un rato y después de analizar varios factores incluidos algún que otro riesgo averigüé el entuerto. Resulta que los trabajadores al estar todos cachas y llevar dos tallas menos de camisa, los botones  y los ojales donde estos se introducen soportan una tensión que seguramente habrá alguna fórmula física para averiguar la potencia si se desata el caos y esos botones salen despedidos, y claro un botón de un tío de estos que te dé en la cara o en un ojo supone que tengas que pasar por quirófano para sustraerte el proyectil o para que te vacíen un ojo. Créanme que me fije en la cadencia de su respiración, en la tensión de sus bíceps y tríceps y reflexione que unos milímetros más de aire en sus pulmones o unos segundos más de ejercicios con mancuernas en el gimnasio y el cliente puede llegar a perder la vida. 


PARTE 5

En esta espera sin espera vi grandes diferencias con respecto a la forma de actuar de los clientes que como cuentagotas se acercaban al mostrador de “sacar el dinero”. Si eres mujer atendida por un trabajador la cosa es sencilla y clara porque ellas no son como nosotros afortunadamente para la humanidad:

-Buenos días. ¿Qué desea? El trabajador le dedica su mejor sonrisa sabiendo que esta le puede desarmar, desconociendo  que ella piensa que este es tonto perdido.
-Buenos días pues quiero sacar 500 euros de mi cuenta corriente no conservadora.
Es decir, ella va al grano, nada de flirteos o tonterías ya que si ellas quieren cazar salen de caza, y cazan, no como nosotros que ponemos cepos a ver que cae.

Pero si la cosa fuera al revés, es decir, ser atendido por una trabajadora de esas que he descrito, la cosa puede desarrollarse de la siguiente manera:

-Buenos días.- Unos buenos días aprendidos en la academia del DEUTSCHE BANK, con su sonrisa como para sacarte un contrato de un fondo de inversión no conservador.


Y aquí está el problema de ser hombres. En ese justo momento suena dentro de ti la llamada de la selva, el aporrearte con tus puños tus pectorales sin un ritmo concreto y emitiendo algún sonido heredado de nuestros ancestros los homínidos parecido al de Chubaca el de la Guerra de las Galaxias mientras se dispara la necesidad de copular con todas las hembras del lugar con un desenfreno pecaminoso pero que no es otra cosa que la obligatoriedad de mantener la especie porque estas cosas las llevamos en la sangre. Y si después de haber copulado con todas, te quedan fuerzas, porque ya no eres dueño de tus actos y ya están en un sin Dios incontrolable, te apareas hasta con los cachas de los trabajadores, haciéndoles saltar toda la botonera de sus camisas ceñidas como si fueran copos de nieve. 

PARTE 6

Después del sofoco de la maldita herencia genética con un hilillo de voz de tanto esfuerzo mental le dice:
-Quiero sacar 500 euros y me das una tila para tranquiizarlarme porque tengo una temperatura corpórea que se funde hasta el hierro y si me metes dos rebanadas de pan entre las lorzas con queso, te hay un sándwich misto y con queso fundido y al dente.  
Si esta entidad bancaria con todos sus diseños milimetrados todos sus profesionales en perfecto estado de revista, sirviera copas hasta las cuatro de la mañana se forrarían ya que aparte de darte un patatus por lo que hay dispones de un cajero para sacar pasta y más pasta para una noche inolvidable, arruinado pero inolvidable.


                                    
THE END

By:  mmc


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