Esto es el no va más. Sobre un fondo de oscuridad absoluta, un prisma descompone la luz blanca en el espectro cromático que nos rodea. No existe un concepto más puro ni más básico para ilustrar la genialidad musical de Pink Floyd en The Dark Side of the Moon (La cara oculta de la luna).
Cuando vi esta portada por primera vez, me resultó imposible no comprar el álbum. Tal como me lo transmitía su diseño, la música me hizo pensar, soñar, emocionarme y, sobre todo, proyectar un futuro idílico. El creador de semejante obra de arte fue el ilustrador George Hardie, bajo la dirección del legendario colectivo de diseño gráfico Hipgnosis. El resultado es un trabajo sencillo, directo, reflexivo, llamativo e hipnótico; en definitiva, una auténtica bomba a la línea de flotación de nuestros sentidos.
Hubo un tiempo, que ya nos queda un poco lejano, en el que diseñar las carátulas de los discos de vinilo era un arte reservado solo para unos pocos elegidos. A través de la portada, el oyente intuía el universo sonoro que se escondía en el interior del vinilo. Era un reto publicitario descomunal: el diseñador tenía que vender algo conceptual, una experiencia puramente auditiva y emocional que no se podía tocar ni cuantificar. Lograr que la música entrara por los ojos... eso sí que era el verdadero arte del diseño.
Texto de: Dosmilcien, "!==, MMC, 2100
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